lunes, 17 de septiembre de 2012

La Plaza comienza a hablar otro lenguaje.

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Este jueves pasado el país se vio sorprendido por bulliciosas manifestaciones en Bs As y en distintas ciudades del país, detonando uno de los hechos políticos más importantes de la era kirchnerista , que saca a la luz pública el importante enojo de vastos sectores sociales con el gobierno de Cristina Kirchner.
Las plazas del país se fueron llenando lentamente de una masa  de desencantados que comenzaba a entender la monumental estafa electoral del gobierno del 54%, el” ir por todo” que , nunca fue anunciado en la campaña electoral y hoy es un objetivo del gobierno.
Sirvió para dejar al descubierto  tópicos que desenmascaran definitivamente al gobierno y a su “relato”.
Cuando se votó la ley de medios  por ejemplo, uno de los  argumentos que se empleó profusamente fue, que la ley venía a contar la verdad de lo que ocurría en la realidad  del país y a democratizar la información pública.
Lejos de eso los órganos oficialistas, la televisión fundamentalmente y los diarios afines, se dedicaban en el momento de  las manifestaciones de este jueves histórico  a mostrar imágenes de plazas  vacías  o de grupúsculos humanos  de poca importancia que deambulaban sin destino; o a ignorar lisa y llanamente  lo que estaba ocurriendo mientras el país hervía de indignación y aumentaba, minuto a minuto, la masividad de las mismas.
Era una desmentida rotunda a lo que preconizaban desde la ley de Medios, que es la de mostrarle al país la realidad tal cuál es.
En esta ocasión fue más importante proteger el “relato” que atender la realidad
Cuando se dieron cuenta que con eso no alcanzaba, empezó una grosera interpretación de lo que estaba  ocurriendo, y  con increíble liviandad y mala fe se le atribuyó a las movilizaciones un enojo  vinculado con el tema del cepo cambiario y otras trivialidades.
Queda claro  a raíz de este “campanazo”, que la Ley de Medios fue un subterfugio para tomar el control de los medios y acallar lo que ocurre en la realidad, cuando no le conviene al Gobierno.
Ante el estupor del cual aún no sale ,el gobierno entró en pánico y pensó inconscientemente en la inutilidad de casi 3.OOOmillones que gasta en publicidad para alinear a un sinnúmero de medios en su prédica oficialista  ,ya que en  pocos minutos las redes sociales y la gente los pasó por arriba.
Entonces   ya en una segunda etapa, se dedicaron a satanizar  esta importante manifestación política de rebeldía, encasillándola, en  enfoques ideológicos que asustan por la desconexión con la realidad.
Abal Medina en un derroche  de talento le adjudicó a las demandas una conexión “extranjerizante”,al puntualizar “que esta gente piensa más en Miami que en San Juan”

El discurso  oficial ponía rumbo hacia el “dibujo” mediático, que alertaba sobre las movilizaciones  que obedecían a “ricos insensibles” del barrio Norte  y con el auspicio soterrado e infaltable de  Magnetto y Clarín.
La culminación enajenada de esta interpretación por parte de las usinas de imagen del Gobierno la dio finalmente  Estela  Carlotto , al arrimar su opinión sobre la calidad del ropaje que vestían los concurrentes a la manifestación.
“Yo vi gente bien vestida en los actos” dijo Estela, la definición trataba de decirle a la gente, con  eufemismo, que la  buena ropa de esta gente, denotaba  importantes  ingresos y consiguientemente sus ideales distaban de ser progresistas.
La descalificación  en el análisis de la concurrencia a estas concentraciones, es de una pobreza patética que habla de la frivolidad del discurso, de su voluntarismo y de la ausencia de herramientas teóricas para abordarlo en profundidad.
Por el contrario, lo que se vio fueron carteles de todo tipo y tamaño que postulaban  la no reelección de Cristina, la falta de una política contra la inflación y la desprotección frente al flagelo de la inseguridad.
Pero yendo más al fondo de la cuestión, la gente expresó su cansancio hacia las mentiras del discurso oficial que por momentos se vuelve delirante, tratando de convencer a la sociedad, que se puede comer  por 6 pesos al día.
El gobierno debe reflexionar sobre esta catarsis social o le irá mal, porque nadie puede cabalgar mucho tiempo contra la realidad y menos cuando se invoca la representación de las mayorías.
Los antiguos griegos  sabios y duchos en estas lides,  aconsejaban que entre la realidad y la fantasía  deberá optarse siempre por la realidad,  aconsejada por la razón y lejos de artificios ideológicos.
La presidente  está hoy en la obligación de desentrañar sin frivolidad y sin soberbia, con mucho   sentido común las causas profundas de esta fantástica convocatoria del pueblo argentino.-
Jorgr Simpson

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