Sin pretender inmiscuirnos en cuestiones internas de otros partidos formulamos el siguiente comentario desde lo institucional (art.38 de la C.N.), ello en orden a la facultad de los partidos políticos de elegir sus propios representantes, cuestión que afecta e incide directamente en las autonomías provinciales.
Que el poder ejecutivo nacional quiera contar con una cámara de representantes poblada de fieles seguidores que no cuestionen y defiendan fervientemente su proyecto -aún cuando no hayan participado de su formulación-, dejando de lado el partido base de su ideologìa, sus dirigentes y la voluntad de los afiliados, convierte en ilusoria tal representación y a los "legisladores" en meros ejecutantes numéricos de las directivas nacionales.
Este desfasaje electoral es producto de la mala reforma política que terminó con las identidades partidarias, la diversidad de ideas y el pluripartidismo; dando como resultado un rejuntado de partidos que se unen o separan en distintas jurisdicciones, desvirtuando la autonomía provincial y el federalismo.
No nos olvidemos que dejamos de ser territorio nacional en 1952 y que desde 1960 nuestra Constitución provincial nos organizó política y jurídicamente y que, como provincia, tenemos que defender nuestros derechos en beneficio de todos los habitantes de nuestro suelo y que el disenso es la base de la democracia.
lunes, 27 de junio de 2011
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